Beaterio Trinidad

Usted está aquí: Home Colegio Historia FUNDACIÓN DEL COLEGIO. MADRE ISABEL

FUNDACIÓN DEL COLEGIO. MADRE ISABEL

Correo electrónico Imprimir PDF

 

En el siglo XVIII Sevilla era una ciudad totalmente amurallada, al recinto comprendido dentro de la muralla se le llamaba intramuros, pero exterior a la misma existían diversos arrabales, donde vivían numerosas familias de escasos medios económicos. Frente a la puerta de la Macarena, donde las casas se encontraban diseminadas entre las huertas que rodeaban la muralla, el 22 de Mayo de 1693 nació una niña, que al ser bautizada en la parroquia de San Gil, recibió por nombre  Isabel de Santa Rita Moreno Caballero.

Su padre era natural de un pueblo de Cádiz, y en su juventud vino a trabajar a nuestra ciudad, donde aprendió el oficio de barbero, trabajando en una barbería frente a la puerta de la Macarena. Pronto conoció a Margarita, una joven sevillana, con quien se casó, y fruto de esta unión, nació Isabel. Sus padres supieron inculcarle una esmerada educación cristiana, pero, a muy temprana edad sufrió la pérdida del padre; más tarde también sobrevino la de su madre. Isabel contaba entonces con 21 años.

Un día, cuando estaba realizando sus labores de tejido, sintió la llamada de Dios, y ella responde con total disponibilidad hacia la causa divina, que será, desde entonces el motor de su existencia. Por eso cuando tenía 25 años decide tomar el hábito de la Santísima Trinidad

El día 2 de febrero de 1719, en la iglesia del convento de los trinitarios calzados, toma el hábito y adopta el nombre de Isabel de la Santísima Trinidad. Junto a ella, también lo toma María Pérez Rodríguez, de 45 años y vecina del mismo barrio; esta adopta el nombre de María del Espíritu Santo.

Al poco tiempo se le agregan dos madre más; ya eran cuatro. El proyecto va tomando forma; Isabel de la Santísima Trinidad decidida a fundar, se dirige al convento trinitario para pedir la cesión de un solar, en la calle Enladrillada. En él la pequeña comunidad construyó una casita.

El proyecto de Madre Isabel era fundar un beaterio “para que viviese bajo la Regla e Instituto de aquel Real Orden y recigiendo Niñas huerfanas y pobres; Criandolas y educandolas y poniendolas en paraje de Servir a Dios Nuestro Señor: para lo que me vali no solo del poco caudal que me dexaron mis Padres; sino que cuanto yo he podido adquirir en esta ciudad y fuera de ella”.

El 24 de octubre de 1719, por la noche, fue llevada una imagen de la Virgen de los Dolores, en procesión, desde la iglesia de San Gil a la casita de la calle Enladrillada. Empieza a funcionar el proyecto trinitario de Madre Isabel, y al poco tiempo la mencionada casita les viene pequeña. Vuelven a tratar con el convento de trinitarios sobre unas casa en estado ruinoso, que se encuentran frente a la puerta del sol. Tras adecentarlas se trasladan el 8 de diciembre de 1728 a la nueva casa, donde al ser mas amplia podían alojar a más niñas.

Los principios de la comunidad fueron difíciles. Siempre se contó con pocas madres que se mantenían del trabajo de sus manos, y de las limosnas que recaudaban pidiendo por las calles de nuestra ciudad.El proyecto de Madre Isabel la llevaba a dotar al beaterio de una iglesia donde celebrar el culto, pero el dinero de que disponía se gastó en la construcción de la casa; la iglesia quedó sin terminar. Ella no se achica y decide ir a Nueva España para pedir limosna y emplear los medios económicos en la construcción de la iglesia.Tras los permisos necesarios y licencias conseguidas, el 22 de diciembre del año 1746, sale del puerto de Cádiz con destino a México. Ella contaba entonces con 53 años y viajaba sola, ya que se disponía de pocas madres para llevar adelante la atención de las niñas recogidas.

Cuando llega a México no le pudieron dar los oportunos permisos para pedir limosnas, pues le faltaba una Cédula Real, con lo cual tuvo que volver a Sevilla sin conseguir su objetivo.Va pasando el tiempo y crece la comunidad. A la vuelta de su viaje cuenta con una comunidad de cuatro religiosas; con ella son cinco. Al poco tiempo crece con una vocación más. Son seis las madres de la comunidad a los 33 años de la fundación.

Madre Isabel sigue con el proyecto de ampliación y construcción de la iglesia del beaterio; insiste de nuevo en la experiencia americana. En esta ocasión, dada la anterior experiencia, se preocupa especialmente de llevar todos los permisos y ¡cómo no! La imprescindible Cédula Real.El 26 de noviembre de 1753, la tenemos de nuevo en el puerto de Cádiz embarcando con rumbo a México. Tras una tortuosa travesía llegó a su destino. Con todos los papeles en regla consiguió el permiso para pedir limosna a la puerta de las iglesias. Cada día salía a pedir, “los domingos se pone con su alcancía a la puerta de la iglesia mayor toda la mañana y, aunque recoge poco, algo cae”.

Cuando el 2 de mayo de 1758 se embarcó rumbo a España, había recaudado 14.000 pesos A la llegada a Sevilla pudo cumplir su deseo de terminar la iglesia. Dedicó su vida a la realización del proyecto divino, no escatimando esfuerzo alguno y contando, como hemos podido apreciar, con los medios materiales y humanos justos. Deseaba dejar su proyecto adelantado para cuando Dios dispusiera de ella, y así fue. El 8 de Mayo de 1774, en su beaterio y rodeada de su comunidad, fue llamada por el Señor.

LA EDUCACIÓN EN EL BEATERIO DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD

Madre Isabel era una mujer culta, pues dominaba el arte de la lectura y la escritura y poseía conocimientos humanísticos, no obstante, también era diestra en oficio de tejer. Parece ser que, de ahí sacaba algún dinero para su manutención, cuando vivía en su casita del barrio de la Macarena y después para mantener al Beaterio y a sus niñas.

El proyecto de Madre Isabel, siempre auspiciada por Dios en el servicio a los demás, consta de dos importantes pilares: 1º recoger y criar a las niñas huérfanas y 2º educarlas y prepararlas para que se pudieran desenvolver en la sociedad.

La fundadora y demás religiosas, seguían desde un principio las Reglas de las Trinitarias del Toboso, pero a partir del año 1797 cuentan con sus propias Constituciones, siendo aprobadas por el Consejo de Castilla.Ya en estas Constituciones aparece el Beaterio como “establecimiento de educación”, cuyo gobierno dependía de las religiosas.

La Congregación elegía el día primero de diciembre, a la persona que desempeñaría el cargo de Madre Mayor durante un trienio. Esta, a su vez, elegía anualmente, en la misma fecha, a las maestras de las niñas, las cuales debían enseñar la doctrina cristiana, así como también a leer y a hacer toda clase de labores: hilar, tejer, coser, hacer calcetas y bordar.

En el beaterio de la Santísima Trinidad, se recogían niñas huérfanas, pobres y desvalidas, teniendo preferencia las huérfanas de padre y madre. Debían de entrar con edades comprendidas entre los siete y los diez años. Al cumplir los 20 años eran entregadas a sus madres, si las tenían. En caso de que la niña fuera huérfana de padre y madre, permanecerá bajo la tutela del Beaterio. Llegada la edad de 20 años se pondrá a trabajar, continuando acogida hasta que se case, y entonces se la hará entrega de una dote de 50 ducados.También se podía acoger otras niñas que no fueran huérfanas, a las que se denominaban pupilas, estas contribuían con una pequeña aportación económica.

Por lo demás, vivían en la casa lo mismo que las huérfanas, y recibiendo la misma educación.Además de casa de acogida y educación, también había en el Beaterio una Escuela Pública, para ello se destinaba una clase que comunicaba mediante una puerta con el resto de la casa y otra puerta daba directamente a la calle.

Era una escuela gratuita para todas las niñas de los barrios de los alrededores, que querían asistir; destinándose una religiosa para la educación y enseñanza de estas. A la enseñanza pública se le dedicaba tres horas por la mañana y tres por la tarde, si bien las niñas que a ella asistían estaban separadas de las acogidas, se les impartían tanto a unas como a otras el mismo tipo de enseñanza.

El beaterio, fue creciendo en número de religiosas y de niñas. En 1802 se podía contabilizar 20 religiosas y 100 niñas. Ocho años más tarde, en 1810, había crecido hasta tener 182 niñas y 31 religiosas. En 1829 podemos constatar que existía en la casa nueve clases  y una pública, todas ellas numerosas y concurridas.

¿Cuáles eran estas clases y qué se enseñaba en ellas?. De las nueve, tres eran dedicada a costura. Una donde se enseñaba a hacer cintas de seda, otra para bordado, donde se enseñaba a bordar en seda con hilos de oro, plata y pedrerías, también se enseñaba en esta clase a hacer redes y blondas. Otra se dedicaba a cordonería y botonería. Otra destinada a las enseñanzas de la lectura y escritura, así como, toda clase de dibujos. Se dedicaba otra clase para enseñar a hacer calzado. Una clase de música donde se enseñaba el piano y el órgano. Y por último una clase pública, que con el tiempo fue creciendo.

De esta instrucción se beneficiaban en el año 1829 un total de 129 niñas que habitaban en el beaterio, asistiendo a las clases anteriormente descritas. Además de las que asistían a la escuela pública, que eran aproximadamente unas 80 o más.

La labor educativa y la formación de las niñas en el beaterio de la Santísima Trinidad ha constituido una importante aportación social y cultural, pues ya en el año 1916, constatamos que hay, en la elección de cargos, una maestra de literatura. Si pensamos en el índice de analfabetismo que se daba en esas fechas, y sobretodo en la mujer, no nos queda más remedio que reconocer la avanzada preparación que se impartía en esta institución.

Como hemos podido comprobar, la preparación profesional siempre ha tenido protagonismo dentro de las enseñanzas impartidas. Pues bien, los tiempos van cambiando y la preparación ha de ser adecuada a las necesidades sociales, por eso en 1929 se planteó la comunidad, quedando aprobado en Consejo, impartir la enseñanza de mecanografía. Uno de los benefactores, el Conde de Ibarra, había regalado una máquina de escribir y las religiosas acordaron darle un buen uso.

En el beaterio se estuvo enseñando mecanografía durante el tiempo en que esta preparación fue útil.La clase de piano se ha mantenido durante un largo periodo de tiempo. En 1878 se compró en la casa un piano vertical, en 1881 se compró otro y en 1885 se compró uno de mesa, para el uso de las niñas. Como podemos apreciar, la enseñanza de piano ha estado siempre presente en la preparación dada. Podemos constatar que en 1925, empiezan a salir para presentarse a examen oficial, las alumnas que estudiaban piano, siendo preparadas por una antigua alumna de la casa.

El número de niñas seguía creciendo, y llegó el momento que no había suficientes religiosas para dedicarse a la enseñanza, por eso, en 1941 se puso a una antigua alumna en la clase de literatura. Eran tiempos difíciles y el Beaterio tenía a muchas niñas acogidas; además eran también un número crecido aquellas que asistían diariamente a la escuela externa.En 1943, se inician los trámites para legalizar el Colegio; el Ayuntamiento ofrecía ayuda para ampliar las clases y el beaterio de la Santísima Trinidad, la solicitó. Era necesario para la consecución de la misma, que el colegio estuviera reconocido.

Con fecha 21 de noviembre de 1953 fue reconocido por la Inspección de Educación, en consecuencia, obtuvo la subvención del Ayuntamiento, la cual ascendía a 18.000 pesetas.

La tarea educativa crece; en 1966 se puso oficialmente la segunda enseñanza, pues de manera no oficial había existido anteriormente, ya que las alumnas de piano se preparaban en el beaterio y luego salían para hacer el examen oficial. Lo mismo ocurría en 1945 con las alumnas más aventajadas, que se preparaban para hacer la carrera de Comercio, consiguiéndose para tal fin algunas matrículas gratuitas. A partir de entonces, han tenido carácter oficial las enseñanzas impartidas en este colegio.

Con el transcurrir de los años, la situación social del país ha cambiado; la función de acogida es menos solicitada mientras que, por el contrario, la demanda de enseñanza ha crecido considerablemente. De acuerdo con sus raíces, esta casa siempre ha sido de acogida y enseñanza.

En la actualidad así sigue, aunque la balanza en estos momentos se incline especialmente hacia la labor educativa, la primera permanece en la proporción que los tiempos demanda.

Ultima actualización ( Miércoles 30 de Enero de 2013 08:28 )  
Usted está aquí: Home Colegio Historia FUNDACIÓN DEL COLEGIO. MADRE ISABEL